Ya al fin el agua está fluyendo y el momento de angustia que llegué a vivir se está desvaneciendo. No es que pueda dominar a la perfección mi insomnio y mi depresión, pero está llegando un equilibrio entre lo que puedo lograr y lo que me exijo ( y me exigen) donde ya no hay tanto dolor por no cumplir; pero la verdad no se siente bien.
Me quedan muchas preguntas sobre el futuro, preguntas para mí, pero en el fondo preguntas para EL, para Dios. En el fondo mi problema, como bien lo verificó el Peregrino del Tiempo en su comentario, es de fe.