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miércoles, marzo 04, 2009

Nuestra común tentación

Nuestra común tentación es LA VIOLENCIA.

Lo digo porque el pasado miércoles de ceniza lincharon con lujo de crueldad a un señor bastánte cerca de mi casa. Pensando que estaba violando a una niña lo persiguieron y lo mataron a batazos, puñaladas y pedradas entre bastante gente ( llegaron a ser 12 los presos, ya hay menos).



Al principio mi reacción fue de aprobación, luego de horror y por último de tristeza. Aprobación porque a mí también me tiene mal el que la inseguridad esté tan cerca que ha habido noches en que no puedo llegar a mi casa por los tiroteos y no niego que me tienta el que podamos tomar la ley por nuestras manos. Horror porque nadie se merece morir de esa manera ( desspués se supo que la niña no había sido violada en realidad); y por último Tristeza porque este no es el barrio que quiero, tan despiadado, tan lleno de violencia, como una represa del terror a punto de reventar.

Tanto predicar el Evangelio en estas mismas calles para que de repente sucedan estas cosas, y lo peor que hasta yo lo haya aprobado al principio...


PADRE SANTO, NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN ...

domingo, junio 15, 2008

HOY ME TOCÓ A MI


Aunque vivo en un barrio desde Enero 2008 ( 1º de Noviembre de Petare) hasta ahora eso de la inseguridad me había pasado de ladito, cerquita pero nunca directamente (esos milagros no duran). Hoy me tocó a mí.

Regresaba de las misas de la mañana y al entrar por un callejoncito peligroso que usamos como atajo cometí la estupidez de comprarle a un buhonero un porta cuchillos y sacar la "bola de billetes"( todos de 2000) frente a unos chamos. Acto seguido, al entrar al callejón un tipo casi de mi alto (1,86 m.) me cierra el paso y me ordena: " Quieto que estamos armados". Por detras uno bastante más pequeño me muestra un bolsito con lo que parecía un revolver adentro y comienza a catearme.

No niego que me asusté, pero generalmente mi reacción a cualquier acto violento es de una calma casi demente, me vuelvo puro cerebro y reacciono como si no fuera conmigo. Creo que eso me ayudó muchísimo porque el cateo fue sencillo y al quererme quitar el bolso de la misa me resistí pero sin ninguna violencia: " Chamo, soy el padre y esto es con lo que doy misa". El tipo alto me cortó diciéndo : "¡Cállate y abrelo!". Obedecí. Se alegraron al ver las limosnas (que por ser Dia del Padre calculo llegarían a 50 BsF). Me quitan sólo el Koala donde llevo los papeles y les digo:"Chamo, la cédula". "¡Cállate! De nuevo insisto ( y pienso,"metí la pata"); pero el alto me dice:"Párate más abajo que te la mandamos ahora". Obedecí de nuevo y me paré unos 8 m. callejón abajo. Un catire apareció de la nada, se reparten la cochina entre tres y el último se me acerca sonrriente y me devuelve ¡ El Koala !, que hasta bonito está, con la cédula adentro... hasta le dí las gracias...

Lo mejor del cuento es que en el maletín de las misas llevaba la bicoca de ¡ 450 Bs. F ! de una rifa realizada por la última comunidad donde celebré la misa ( para comprar el libro de Misa que se quemó pues al caer una vela encendida se prendió el altar hace dos noches) pero las señoras envolvieron tan bien el paquete que no delataba para nada su contenido.

Saldo deudor: 50 Bs F + el celular ( un viejito pero cumplidor) + el susto + y que ahora ya saven que cargo alguito de real (o sea que por allí no paso en un buen rato)

Ganancia. ¡ ESTOY VIVO Y CON TODA MI SANGRE ADENTRO!! y eso no lo pueden decir muchos que les ha tocado pasar por allí.



¡ GRACIAS PATRONCITO por cuidar a tus obreros!... Pero y la próxima... ¿Diré lo mismo al final?